Tongki Vivió 21 Años Sin Ver La Naturaleza. Su Muerte No Debe Pasar Al Olvido

El oso polar alcanzó a vivir 24 años pero, 21 de ellos, los vivió encerrado en un zoológico. Tongki iba a ser trasladado a un santuario pero falleció antes de poder conocer la naturaleza.

Hoy en día, los animales se han visto desplazados de sus hábitats naturales debido a la expansión del hombre. Son muy pocos los lugares que intentan preservar áreas donde está prohibido dañar el entorno.

Y esto hace que sean solo unos pocos los animales que aún tienen el privilegio de poder seguir viviendo sin ser molestados. Muchos son cazados por sus pieles u otras partes de sus cuerpos, otros son vendidos a circos o particulares. Y hay algunos que son llevados a zoológicos para ser puesto como exhibición de un puñado de personas.

Es lo que le tocó a Tongki, quien era el único oso polar vivo que estaba quedando en Corea del Sur. El animal pasó 21 años encerrado en un zoológico rodeado de concreto y expuesto a los flashs fotográficos y las miradas de cientos de personas que iban a verlo.

Su vida iba a tener un cambio radical cuando decidieron transferirlo a un santuario de la naturaleza a que pasar sus últimos días.

Lamentablemente, murió antes de poder conocer la naturaleza. Tenía 24 años y su organismo no pudo soportar más.

El zoológico siempre estuvo bombardeado por las críticas de los animalistas en varias ocasiones debido al deplorable estado de los animales que habitan en el lugar. Un miembro del grupo Action fo Action for Animals, Jiyoung Lee, hizo público, en varias ocasiones, la historia del triste oso polar que vivía en el zoológico.

Lee contó que el lugar donde  se encontraba Tongki era “muy pequeño, estéril y horrible”. No tenía aire acondicionado, por lo que el oso debía soportar los veranos con temperaturas sobre los 32ºC.

También se habían firmado varias peticiones para que Tongki fuera trasladado pero el zoológico hizo caso omiso. “Los veranos en Corea son húmedos y muy calurosos, para la mayoría de los animales es una tortura. Los osos polares no tienen una capacidad fisiológica de mantenerse fríos. Y los que están en cautiverio empiezan a imitar el comportamiento de los perros para mantenerse fríos, como andar con la lengua afuera”.

Recién a comienzos de este año 2018, el zoológico había aceptado trasladarlo pero Tongki no pudo soportar más el sufrimiento y murió antes de poder ser llevado a un santuario.

 

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Esta vez Tongki no tuvo mucha suerte, pero su muerte no debe pasar en vano y debe servir para llamar la atención sobre los animales que viven lejos de su hábitat y en peores condiciones.

¡Basta ya de maltrato por entretenimiento!